lunes, 11 de abril de 2011

Vientre

Un poco seco, húmedo, espumoso

Sientes la diferencia entre el placer y el dinero

Como si te tocaran pero no lo sintieras

O como si lo sintieras sin que abusaran.

Son cables sin plástico, chispas que descubren el verdadero sentido

Te comentan en frases de plastilina

Sin dejar cimientos, palillos pegados.

Ojos desvelados, oídos cansados;

Mira no más qué es todo lo que ocurre

Parece volar pintura sobre tu cabeza,

Centellas en tus ojos, periodos blancos ¿o negros?

Dientes presionando la boca que los aprisiona,

Una mano apretada a un vacio que trata de compactar

La tensión creciente en medio del relajo y la bulla

Un vapor espontaneo con olor peculiar.

Cuesta moverse entre el aire, cae el cuerpo en un estado arenoso.

Extraña esa arena, liviana pero imposible de contener.

Poro a poro lentamente despertando, bostezando

Haciendo notar su existencia que aparentaba irrelevancia

“Cierra la ventana!” – “ponte la cobija!”

Sientes que algo cambia de temperatura,

Incómodamente buscas el calor restante.

¿Cómo olvidar la sensación del sol?

O el entrar en el vientre del mar.

Cómo de alguna manera entrar a las entrañas del mundo, volver a nadar en el agua de vida sin tiempo ni espacio. Donde no es relativa la fuerza al efecto. Flotar dentro de lo único donde cabemos en existencia y no solo en mente. No esforzarse en figurar, sino en ser. Nadando en el todo sin imaginarlo. Una sola sensación en cada recorte de nuestro collage de carne. Difícil explicar el volver a ser feto y salir con arena que de nuevo se mete en tus zapatos.