jueves, 1 de julio de 2010

Lorcadaluz

¿Por qué entras con confianza a un cuarto oscuro?

Tanta masa de cabello oscuro no me deja pensar,

desprenderme.

Sobreactuando por imitar a los grandes;

no a tu padre, tu madre,

a los dioses.

Pasa un destello amarillo opaquísimo,

me roba la sedienta inspiración

y crea un mundo en ella, alada y pequeña.

Los dioses que atormentados en preguntas,

en pulgas, en letras

muriendo en vano,

sólo un poco en vano.

Sobreactuando para evitar la mediocridad clavada perfecta

Y animalmente a nuestra piel,

Anclada a nuestros pies

garabateando insultos a este mundo que no soportamos

y al cual sutilmente nos conformamos.

Ayer no fue el ocaso de los dioses.

Hoy, dulcemente, con cada giro del ventilador

se desangran magníficamente

esas masas indignadas e ingeniosas.

Que ya una vez; probablemente,

vieron ese amarillo opaco volando

en las paredes blancas de un lugar real.

Tan real que punza alegremente tus costillas,

fue tan real que vieron los cabellos

en el claroscuro de la mañana.

Tan real que no hubo más opción que vivirlo.

Ahora, sólo ahora me doy cuenta

que soy un reptil cuya sangre fluye en vías alternas.

Dudo, dudo, dudo y no acierto.

¿Cuál es la suerte que se avecina?

¿Qué será de esa suerte? Dudo de nuevo.

Como si renaciera de un huevo pequeño y blando,

aparto la mirada, que hipnotizada por

el sobreponer de líneas y puntos,

charcos y lagunas,

perros y pulgas;

me tragaba voluntariamente al lugar de donde provenía.

Perdí el bus.


Y.

01/07/10

01:07 am