jueves, 10 de junio de 2010

Para nosotros

¿Persona que no debería preguntar de dónde eres? Un venezolano.

Cansada ya de escuchar sobre las cosas que posees, de tus estupideces y pensamientos “astutos”. Yo misma me critico el espacio cibernauta que comparto a diario, pero sin darme más crédito de cual merezco; me acerco a la conclusión -que es posible que otros ya hayan pensado- (porque ya todo lo que tuvo que ser descubierto, lo fue) sufrimos del síndrome de la actualidad. Unos más que otros como en las epidemias o modas; que al fin y al cabo son lo mismo.
Quisiera decir el síndrome de la modernidad pero no heriré a esos grandes percusores de la palabra viva, denigrándolos a nuestra malformada situación.

Pensé primero en escribir sobre la unidad que los venezolanos deberíamos tener, pero es imposible hablar de esto con personas que por unidad y nacionalismo entienden critica soberbia e insultos a los que necesitan encarrilarse.
El nacionalismo es el arma más hermosa que pueden tener los representantes de un pueblo; (sobretodo uno como el nuestro) pues aquí si hay cosas que defender, rescatar y echarles una sopladita para que ese polvo malviviente las vuelva a dejar brillar como lo hicieron. Porque para los que no lo saben, Venezuela sí que supo brillar.

El medio no es la violencia, ni una computadora, porque (agárrense los de nervios frágiles, esto les puede causar asombro) al gobierno poco le va a importar que lo insulten a través de una pantallita que tiene un súper botón que dice cerrar (miren a su derecha superior), a los bastardos que dañan la imagen de un país como este no les duele que existan hashtags con sus nombres y palabras obscenas. Y mucho menos que se hayen en el ciberespacio con miles de grupos con cualquier tipo argumentos sin base en su contra. Si hermanos; esto de todo lo que les pueda decir, es verdad.

No solo les planteo el problema sino también una vía de escape; con escape no me refiero a huir, sino que si hay otras alternativas. Un poeta venezolano escribió:
“porque no se puede ser feliz
cuando se respira
entre un atajo de infelices

reivindicar la piedra de amolar
para cuando sea el tiempo
de la fiera y bella fiesta de los cuchillos.”
Víctor Valera Mora – Oficio del Poeta
(Gracias profe N.)

No pienso caer en explicaciones de lo obvio. No digo que todos debamos ser poetas ni eruditos (por favor no lo sean, la parte de eruditos). Pero si les expreso que debemos amolar nuestra palabra. Pulirla, nutrirla y tirarla en la calle y ¡que se escuche el eco punzante de la juventud iracunda!

¿Qué nos van a censurar? Una ralla mas para el tigre. ¿Qué nos llevan para la cana? Nos tendrán que meter a todos; y hacer cárceles que no cumplen con ninguna ley de sanidad, porque no vamos a caber.
Quizás estas palabras no le lleguen a nadie, pero están ahí afuera. Navegando, trepando y martillando en las sienes de quienes quieran escuchar algo de lo que puede que sea la realidad.
Los optimistas dicen que no hay mal que por bien no venga. Otra vez me atrevo a revelarles, que la gente sufriendo allá afuera no piénsalo mismo. El mal no se acaba hasta que los que observan el desmoronamiento y tienen la palabra no se quitan la peluca, pisan firmemente las calles y hacen que los refugiados detrás de paredes de cartón, se les muevan las piernas. ¿Por qué? Porque lo que viene es candela pura.
No lo digo por comeflor, lo de “no a la violencia” sino porque se ha visto, pero al parecer no digerido, que la violencia no solo trae sangre, sino más retraso. Espero no ser la única que piense que Venezuela grita arduamente “NO MÁS RETRASO” “NO MÁS IMBECILES”

Yo las escucho cada vez que veo a mis hermanos en la calle; no me voy para los ranchos, no me voy para el centro. Me quedo aquí mismo cuando veo a gente con dinero que piensa que si piran su futuro está arreglado. Cuando veo a niñas diciendo más groserías de las que dijo una de los años 60, en toda su vida. Al ver las idioteces que hablan las personas, en lo tres mil foros de “tópico libre” que existen a desgracia de la razón tan alabada que se supone que poseemos.

Lo que más impotencia me da, es ver a personas que sé que tienen cosas buenas que decir, que defienden a capa y espada ese “nacionalismo” y lo gastan, lo corroen y lo tergiversan más y más usándolo en CONTRA de sus mismos hermanos. Hermanos todos venezolanos.


El pensamiento se ha diluido en puras blasfemias que salen de las bocas que los “diferentes” que son nada más y nada menos que #masdelomismo :)

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