martes, 9 de diciembre de 2008

Letras puestas al azar

Se puede soñar y pensar en cosas que no vemos.
Podría sentir que me completas y que sin ti me muero;
es probable que los mares que me rodean se vuelvan insignificantes,
que las cosas se desintegren al toque de mis manos frías.
Heladas, necesitadas de un tierno calor
que no consiguen ni en las profundas horas de sueño melancólico.

Tengo una vida que me ve desde afuera
que pronuncia mi nombre, invocando mi presencia .
Es tan delicada su voz de esperanza y optimismo.

Piso las calles lentamente
viviendo cada paso como movimientos agigantados
de una vida perdida entre un solo sentimiento.

Si antes perdida me encontraba,
pues ahora la neblina se ha hecho mi piel
y como a un naufrago, no hay salida.

Soy yo la que siento y la que hace sentir,
unos oídos que escuchan y una voz tímida
que no es capaz de exigir, que se opaca.

Así como observo con sutileza;
me inundo por diluvios internos
que azotan mi calma y crean discordia.

Camino lentamente por las calles
Que suavemente una vez pise,
Queriendo permanecer abstraída
Por siempre en la hipnosis del letargo.

Paso el tiempo…
Un tiempo que ni el reloj se tomo la molestia de contar.
No desperté pues nunca dormí,
no soñé, no morí.

La verdad es más fuerte.
Es inexistente, es inconcreta.
Juega con tu mente
y planea tu histeria.

Estas palabras que nacen
no son directas ni extrañas
son cosas que yacen dentro,
que esperaron con paciencia el momento preciso.
El momento de caída, el punto de partida.

Se dispersaron por mi cuerpo;
invadiendo cada uno de mis poros
que ahora dejan una estela delgada
como las cuerdas de un violín.
¡Piden!
¡Gritan!
¡Exigen!
Pero yo solo observo.
Ni pido, ni grito, ni exijo.

Me limito a ser una espectadora
del teatro infructuoso y melodramático
que ante mi se presenta.

Llevad todo esto a los leones,
Yo. El Cesar de esta historia.
Decido el futuro de un presente.

Crítico de mis dudas,
escritora de mis sueños.
Emperadora de mis tierras
como lo es mi mente,
Dueña de mis hombres
que son mi pueblo expresado en palabras.

Descabellada la manera en que llegue al trono,
mirando por debajo
las cosas que se miran por encima.
Viendo de lejos los mapas adulterados
de caminos que añoro con pasión transtornante.
En plena campaña se acabo el agua,
Bebí de donde no había nada,
y sacie mi sed completa en ese delirio constante.

Comí donde nadie me ofreció su casa.
Me sentí segura donde no había techo
y la Madre no estaba para cubrirme.
Sus verdes brazos no me arropaban mientras dormía.
La de armadura plateada no se paseo por las esquinas de la noche,
ni en las curvas de mis sueños rebosantes de fantasía inexplicable.

Mi Dios siempre presente en su ausencia infinita.
Me mira con ojos que no veo
pero siento su mirada,
como el roce placentero de una rosa contra mi piel lisa,
pura e intacta.

Sin embargo me sentí sola.
Solo y otra vez con mi alma sola.
Con mis silencios exteriores y mis ansias
Y las certezas incompletas del tercero adorado.