martes, 10 de junio de 2008

Descubriendome

Es una persecución obsesiva
que no deja fluir el agua
del rio que forma mi mente
las ramificaciones se hacen más angostas,
cuesta más seguir la corriente.
inútiles intentos de aceptación
trastornan mis ideas;
en vez de puertas veo paredes.
Me encierran en una realidad aparente
distorsionan más la visión lejana de felicidad.
Se hace difícil leer
las palabras inconscientes que brotan
pasando desapercibidas por instantes.
Como secretos clandestinos
se arropan con restos de ilusiones,
recorren caminos escondidos
que llegan a lugares olvidados en mi memoria.
no es una bahía
no es una montaña
solo es un lugar placentero
donde nada reina
donde no hay caras
el anonimato es la insignia.
Si pudiese decir en miradas
las veces que siento caer el mundo
sería un desierto ardiente
que solo habla con el viento.
El viento que mueve la arena a mí alrededor.
Sedienta y cansada de la quietud
busco moverme
por las venas de la Tierra.
Logre ser una montaña
sabia, antigua.
Por la colina
veo el viento venir sin mucho afán,
me trae saludos de mi cuerpo
y de la arena.
Aquí tiene más poder
me envuelve en hojas,
retazos de esperanzas que quisieron
una vez ser arboles;
ahora se conforman
con mostrarme mi triste realidad.
Fui cayendo suavemente
en un pozo oscuro con destellos de luz;
me hablaba alguien desde adentro
era yo misma llamándome.
El pasto verde no estaba,
el viento siguió su camino,
las hojas desde arriba observaban
yo sin nada que decir
llegue al fondo
donde todo por instantes fue oscuridad.
Los destellos crecieron
cegando mis ojos
mientras algo que debía presenciar, ocurría.
Corrí a donde moría la luz;
todo era igual que siempre
no entendía la trama de la historia compleja que estaba viviendo.
Decidí dormir en lo oscuro de mi ser.

1 comentario:

Anónimo dijo...

me identifico tanto con esto
que casi podria decir que se de lo que estas hablando...

simplemente genial